

Una start-up tunecina convierte el alperujo de las olivas en energía
Entre olivos, en el taller del ingeniero tunecino Yassine Khelifi, el motor de una máquina zumba mientras transforma el alperujo de las olivas en briquetas para generar calor, una alternativa a la leña en un país muy dependiente de las importaciones de gas y petróleo.
"Extraemos energía y ganamos dinero gracias a los residuos orgánicos desechados", explica a AFP Khelifi, de 36 años y fundador de la start-up Bioheat, creada en 2022 en el pueblo de Sanhaja, en el norte del país.
"Esto es lo que necesitamos hoy en día. ¿Cómo podemos transformar algo sin valor en riqueza?", dice mostrando los restos de la extracción del aceite, una pasta hecha de pieles, restos de pulpa y fragmentos de hueso.
Esa mañana, varios trabajadores traen el alperujo en camiones y lo introducen en un molde que produce briquetas cilíndricas, que luego se dejan secar durante 30 días -al sol y en invernaderos-, antes de envasarlas para entregarlas a los clientes.
Esa pasta, que llaman "fitoura", se utiliza desde antaño en Túnez para encender fuegos, en la cocina (como complemento alimenticio) o para alimentar a los animales. Pero la mayor parte de los residuos del prensado de las olivas acaban en la naturaleza, contaminando el suelo.
Túnez, uno de los cinco mayores productores mundiales de aceite de oliva con 340.000 toneladas para la actual campaña 2024/2025, genera casi el doble de residuos de "fitoura" (600.000 toneladas este año).
Yassine Khelifi, que siempre ha visto en el campo a los trabajadores de la almazara vecina utilizar el alperujo, se preguntaba "cómo este material podía arder durante tanto tiempo sin apagarse".
Esto le dio la idea, años más tarde, de "transformarlo en energía" para "reducir el uso de leña como combustible en un país que sufre la deforestación y el cambio climático".
Este ingeniero, analista de imágenes satelitales, montó su propio negocio en 2015 para vender estufas pero constató que escaseaba la leña. En 2018, empezó a buscar en Túnez y Europa una máquina que pudiera transformar el alperujo en briquetas, en vano.
Por eso decidió construirla él mismo y pasó cuatro años probando "todo tipo de motores y piezas de recambio".
El resultado fue una briqueta con una humedad residual del 8%, aproximadamente la mitad que la de la leña, que "emite mucho menos CO2".
Bioheat, que cuenta con una decena de empleados, encontró varios clientes en Túnez, entre ellos restaurantes, hosteleros y algunas escuelas mal calefaccionadas de las regiones desfavorecidas del noroeste, donde las temperaturas pueden ser duras en invierno.
- "Fomentar" estos proyectos -
Aún así, la mayor parte (60%) de su producción (600 toneladas este año) se exporta a Francia y Canadá.
Selim Sahli, propietario de un hostal cerca de Nabeul, en el este, está encantado de haber cambiado la leña por briquetas. "Es una energía limpia y fácil de utilizar, y desde el punto de vista económico reduje mis costes de calefacción en un tercio".
Ahmed Harrar, propietario de una pizzería en las afueras de la capital, Túnez, presume de otras ventajas. Las briquetas producen menos humo que la leña, para alivio de sus vecinos, y "la 'fitoura' da un sabor especial a la pizza".
Aprovechar mejor el alperujo "contribuye a proteger el medio ambiente, a crear empleo y riqueza", considera Noureddine Nasr, antiguo experto en desarrollo agrícola y rural de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Este tipo de proyectos deben "fomentarse" ya que podrían ayudar a aliviar la fuerte dependencia de Túnez del combustible importado, asegura.
Según datos oficiales, el país importa más del 60% del combustible y el gas que necesita. Y el abastecimiento energético es una pesada carga para el presupuesto del país, cuyas deudas ascienden a cerca del 80% de su PIB.
Para crear su empresa, Khelifi tuvo que recorrer "un camino plagado de obstáculos", especialmente para obtener fondos debido a los "elevados tipos bancarios", por lo que prefirió recurrir a su entorno.
Sin embargo, sus ambiciones siguen intactas, y sueña con convertirse en "un actor clave de la transición hacia las energías limpias en Túnez y, por qué no, a escala mundial".
A.Taylor--RTC